Un grupo de jóvenes de El Rosal, Cundinamarca, se reúne para estudiar, practicar y tocar diferentes instrumentos musicales que los han llevado a escenarios, incluso fuera del país. Colombia Bacana, un país mágico por descubrir
El Rosal, Cundinamarca, dio su grito de independencia después de que un grupo de personas encabezado por el diputado de este departamento en aquel entonces, Néstor Rico Rey, lograra la proeza de convertirlo en municipio en 1997. Desde entonces Cundinamarca no tiene uno nuevo.
La creatividad de los artesanos de El Rosal no tiene límites. La pandemia fue una buena oportunidad para ellos, pues en la dificultad vieron salidas con su arte. Los tejidos sorprenden y la creatividad también. Ellas venden sus obras por redes sociales y Whatsapp.
Los monjes que habitan en el Monasterio Benedictino El Rosal le abrieron las puertas a Colombia Bacana para contar cómo viven, cómo le dedican la vida a Dios y cómo siguiendo las enseñanzas de San Benito, se preparan en diferentes oficios que convierten en arte. La carpintería es uno de ellos, sus creaciones, más bien,…
Cascos, hombreras, banderas en la cintura y balones ovalados se toman uno de los campos deportivos de El Rosal, Cundinamarca. Allí, niños, niñas, adolescentes y adultos se concentran para vivir entre todos tres horas de concentración, exigencia y sobre todo de diversión. Los Terriers de El Rosal hacen parte de esta Colombia Bacana
Un monje del Monsaterio Benedictino de El Rosal, Cundinamarca, fabricó un «Armoniorgano Andino» empleando bambú del pueblo vecino de La Vega. Las manos maestras del Hermano Jorge Bauer construyeron las flautas del instrumento musical del que saca sonidos celestiales para acompañar la oración.