Un Cristo que cambió la vida en la región

El escalón 154 da paso a una especie de escotilla. Con rodillas, manos y el último impulso del cuerpo logramos subir a la cabeza del Cristo Rey de Belalcázar. En los orificios que desde afuera se ven como ojos, se puede sentir el viento que corre por esta parte de la cordillera central a 45.5…